Tengo hambre... supongo que no tanto como aquellos pobres que vemos en la tierra. Aquí no sucede eso. Quizás porque somos una sociedad más organizada, con más años de experiencia. Tuvimos que destruir todo nuestro planeta para comprender su valor. Ahora vivimos en refugios subterráneos. Unos pocos se dieron cuenta... no les hicieron caso. Yo no sé como era la vida antes aquí, pero mis abuelos me contaron cosas bellísimas. Ahora... el planeta está retomando una forma habitable y se está alejando del Sol, lo que es beneficioso para que volvamos a la superficie. Pero deberemos esperar algunos años más. Yo hablo por todos los marcianos, sin embargo no estaré allí. A través de mis bisnietos veré algún atardecer. Seré entonces el brillo de sus ojos.

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